El Xeneize se quedó con la edición del clásico
En un Superclásico cargado de tensión y detalles mínimos, Boca Juniors derrotó por 1-0 a River Plate en el Estadio Más Monumental con el gol de penal de Leandro Paredes. El Xeneize estiró su buena racha y volvió a ganar en Núñez después de tres años sin poder hacerlo.
El arranque mostró a River con mayor iniciativa, empujado por su gente y generando las primeras aproximaciones. Marcos Acuña y Facundo Colidio avisaron con remates que encontraron respuesta en la defensa xeneize, mientras que Juan Cruz Meza estuvo cerca con un disparo que pasó rozando el palo. Boca, más directo, respondió con una clara para Miguel Merentiel que no pudo definir con precisión tras una gran habilitación profunda.
Con el correr de los minutos, el partido se volvió friccionado, cargado de amarillas y disputas intensas en cada sector del campo. Cuando todo parecía irse al descanso en cero, llegó la jugada que cambió la historia: una mano de Lautaro Rivero en el área fue sancionada como penal tras revisión del VAR. En el tiempo añadido, Leandro Paredes se hizo cargo de la ejecución y no falló, clavando un derechazo a la escuadra para el 1-0 que silenció el Monumental.
¡¡PAREDES LA COLOCÓ Y MARCÓ EL 1-0 DE BOCA ANTE RIVER EN EL SUPERCLÁSICO DEL FÚTBOL ARGENTINO!! Festejó a lo RIQUELME, con el mítico Topo Gigio.
— SportsCenter (@SC_ESPN) April 19, 2026
%uD83D%uDCFA El Superclásico, por ESPN Premium | Suscribite al Pack Fútbol en https://t.co/7jYILYACXi pic.twitter.com/TaPItSTEEm
En el complemento, River salió decidido a empatar y tuvo varias situaciones para lograrlo. Maximiliano Salas probó de cabeza y desde media distancia, mientras que Aníbal Moreno y Giuliano Galoppo insistieron con remates que fueron bloqueados o se fueron desviados. El local empujaba, pero le faltaba claridad en los metros finales ante un Boca bien plantado.
El conjunto xeneize también tuvo sus chances para liquidarlo de contra. Exequiel Zeballos, ingresando desde el banco, fue una pesadilla por la izquierda: exigió con remates peligrosos, uno de ellos rozando la escuadra y otro que obligó a una intervención clave de la defensa.
En los minutos finales, River fue con todo, acumulando córners y centros al área, pero Boca resistió con carácter y orden. El pitazo final desató el festejo visitante: victoria en el Superclásico, golpe de autoridad y tres puntos que pueden marcar el rumbo del torneo. En Núñez, el grito fue azul y oro.

