Un momento escandaloso tras la eliminación
En lo que se convirtió en una de las noches más duras y crueles del Mundial 2026, Sébastien Desabre vivió un drama personal desgarrador. El técnico francés de la República Democrática del Congo acababa de dirigir a su equipo en la derrota por 2-1 ante Inglaterra en los dieciseisavos de final, un partido en el compitieron con gran dignidad y llegaron a ilusionar con una posible hazaña ante una de las favoritas del torneo. Harry Kane, con un doblete en el tramo final del encuentro, rompió el sueño africano, pero Congo dejó una imagen más que positiva sobre el césped del Mercedes-Benz Stadium de Atlanta.
Sin embargo, lo peor estaba por llegar lejos del campo de juego. Al término del partido, durante la rueda de prensa posterior, el jefe de prensa de la selección congoleña interrumpió la comparecencia de Desabre para comunicarle, en directo y delante de decenas de periodistas y micrófonos, que su padre había fallecido durante el encuentro. Nadie le había informado previamente en la intimidad del vestuario, por lo que el técnico se enteró de la trágica noticia en ese preciso instante, ante las cámaras.
%uD83C%uDF39 Sebastian Desabre, entrenador de República Democrática del Congo, se entera en rueda de prensa de que falleció su padre#NuestroMejorMundial #NuestroMejorMundialAS pic.twitter.com/0KX3HdjyTI
— Diario AS (@diarioas) July 2, 2026
El rostro de Desabre cambió radicalmente. Pasó de analizar con resignación el partido a mostrar una conmoción profunda. Según medios de su país, el entrenador agradeció el pésame con un gesto leve, dirigió una dura mirada al portavoz y abandonó la sala visiblemente afectado. La forma en que se le comunicó la noticia generó una fuerte polémica y críticas por la falta de sensibilidad de la federación.
Este episodio empañó por completo una eliminación que ya de por sí era dolorosa para el fútbol congoleño. El equipo africano había abierto el marcador y resistió con firmeza durante gran parte del encuentro, rozando la prórroga ante Inglaterra. La actuación dejó en evidencia el crecimiento del fútbol de la República Democrática del Congo, que compitió de igual a igual contra una potencia europea pese a las diferencias de recursos y experiencia.
Desabre, que había asumido el cargo con la misión de clasificar y dar pelea en el Mundial, se va del torneo con la cabeza alta por lo deportivo, pero cargando un duelo personal que nadie merece vivir de esa manera. Una noche que quedará marcada no solo por el resultado futbolístico, sino por el drama humano que vivió el entrenador francés en Atlanta.
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