El brasileño, al límite...
"Esperamos a Neymar en el primer partido de la Copa contra Marruecos; si no lo logra, esperamos para el segundo partido. No vamos a cambiar a nadie, los jugadores elegidos son estos 26, estos 26 van a jugar la Copa del Mundo. Antes de la convocatoria, nosotros tuvimos un informe de Santos y nos marcaba un pequeño problema. Neymar fue convocado porque para la comisión tenía que ser convocado. Nos hacemos cargo del problema de Neymar. Pensamos que se va a recuperar lo más pronto posible, está animado y trabajando bien", fueron las declaraciones de Carlo Ancelotti hace unas semanas sobre el estado de Neymar.
Sin embargo, la situación no mejora ni un poco. Según información de última hora del medio brasileño UOL Esporte, el delantero no estará disponible para el partido de la Selección de Brasil frente a Marruecos y se encuentra en duda para los dos encuentros posteriores ante Haití.
Aunque el problema muscular en la pantorrilla ya ha sido superado desde el punto de vista médico y el jugador ya no está lesionado, pero su principal limitación actual es la falta de ritmo competitivo y el temor a exigirlo y sufrir una recaída. Neymar acumula 25 días sin pisar el césped en ningún tipo de entrenamiento o partido con exigencia física real, lo que hace muy complicado que recupere rápidamente su mejor versión futbolística.
La decisión de dejarlo fuera del primer partido es firme para evitar cualquier tipo de recaída y proteger su proceso de recuperación. De cara al duelo ante Haití, su presencia sigue siendo una duda importante: podría ser incluido en la convocatoria o incluso en el banco de suplentes, pero sus minutos dependerían de cómo evolucione en los próximos entrenamientos y de la evaluación final del cuerpo técnico liderado por Carlo Ancelotti.
Los médicos y preparadores físicos de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) están siendo especialmente cautelosos, conscientes de los antecedentes de lesiones recurrentes que han marcado la carrera reciente del jugador.
Neymar sigue entrenando.
Su regreso a la Canarinha genera una mezcla de expectativa y preocupación tanto en la hinchada como en la prensa especializada. Muchos analistas coinciden en que, cuando está en plenitud física y técnica, Neymar sigue siendo un jugador diferencial, capaz de desequilibrar partidos y de generar peligro constante con su creatividad, regate y visión de juego. Sin embargo, su actual estado físico representa un riesgo que el equipo prefiere manejar con prudencia.
De esta forma, Neymar se encuentra en una verdadera carrera contrarreloj para recuperar el ritmo competitivo de cara a los compromisos más importantes de la Selección De Brasil. Su ausencia en el partido ante Marruecos ya es un hecho confirmado, y su posible participación ante Haití dependerá de los próximos días de trabajo, pero todo hace pensar que Neymar podría perderse toda la fase de grupos, algo que sería demoledor para sus expectativas.
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