El brasileño lo tiene decidido...
Luego de la Copa del Mundo en la que estuvo prácticamente todo el tiempo lesionado, Neymar se acerca a un punto de inflexión en su carrera. Su contrato con el Santos finaliza el 31 de diciembre de 2026 y, según a las tensiones acumuladas en los últimos meses, la posibilidad de que el brasileño se vaya del club parece ser un hecho absoluto e inevitable. Lo que en su momento se presentó como un regreso emocional a casa se ha convertido en una relación desgastada, marcada por deudas, fricciones internas y dudas mutuas sobre el futuro.
El delantero renovó su vínculo a finales de 2025 con la intención de seguir ligado al club que lo formó. Sin embargo, el escenario cambió de manera notable tras el Mundial. Santos reconoce una deuda inmensa con NR Sports, la empresa familiar que administra los derechos de imagen de Neymar. Ese pasivo, que incluye montos ya vencidos y otros a futuro, se ha convertido en un foco de conflicto permanente.
El club ha intentado renegociar los plazos de pago y ha llegado a destinar recursos de ventas de jugadores para amortizar parte de la deuda, pero el problema sigue sin resolverse del todo y genera malestar en ambas partes, algo que se potencia con los malos resultados deportivos.
Más allá de lo económico, el clima dentro del vestuario y en el día a día se ha deteriorado. Desde la dirección deportiva se cuestiona la capacidad de liderazgo de Neymar y se critica ciertos comportamientos dentro y fuera del campo. El propio jugador, por su parte, se queja de la estructura del club y de la falta de protección ante las presiones externas.
Episodios recientes, como roces con compañeros más jóvenes o salidas no autorizadas del centro de entrenamiento, han agravado la sensación de distanciamiento. Internamente se percibe que Neymar está harto de la rutina, aunque la presión familiar y los compromisos comerciales lo mantienen activo.
Neymar no jugará más en Brasil y tampoco en Santos.
En Santos creen que los últimos meses de Neymar fueron un compromiso para lograr estar en la Copa del Mundo con la Selección de Brasil. El esfuerzo, el sacrificio, la recuperación de las lesiones y la actitud era otra porque debía convencer a Ancelotti, pero ahora es todo lo contrario.
En este contexto, la renovación más allá de diciembre de 2026 se ve como improbable tanto en el entorno del jugador como en el del club. Neymar, de 34 años, cumplirá el contrato actual, pero a partir de enero de 2027 quedará libre para negociar con cualquier equipo, si es que sigue en actividad.
Ya existen contactos preliminares con clubes de la MLS, entre ellos el FC Cincinnati, aunque todavía no hay ofertas formales. También se menciona la posibilidad de un nuevo destino en Europa o incluso la opción de un retiro.
El regreso de Neymar a Santos había generado una enorme expectativa mediática y comercial. Ahora, con el contrato en su tramo final y la relación deteriorada, el desenlace parece encaminarse hacia una separación. El brasileño tiene por delante seis meses para definir el siguiente capítulo de su carrera.
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